"EN EL fútbol valenciano ha existido permisividad con la extrema derecha"







Conversamos con el músico Toni Sánchez, “Panxo”. Es el actual cantante y frontman del grupo valenciano Zoo. Profundizamos en las complejidades de su nuevo álbum (Llepolies, 2021), una obra cumbre que llega en el momento álgido de la vida musical de la banda. También analizamos diversas disquisiciones relativas a la política y a su polifacética relación con el fútbol -presente y pasado-. Un discurso tan lúcido y potente como sus magníficos directos.


Nos adentramos en el corazón de un movimiento que ha transformado para siempre el paradigma del Hip hop valenciano. Estas son sus reflexiones.




¿Qué os ha llevado a publicar un nuevo álbum? ¿Cómo habéis vivido la experiencia de aislaros en una casa en Carrícola, en la Vall d’Albaida? ¿Os ha reforzado como grupo?


Crear este disco es una idea que ya teníamos presente desde hace mucho tiempo. Yo tenía la percepción de que el proyecto necesitaba un tercer disco que sirviese para cerrar el primer ciclo de la historia de Zoo. Creo que "Tempestes vénen del sud" fue un disco muy espontáneo, muy inocente. El segundo, que fue "Raval", se basó en consolidar nuestra idea. Fue un trabajo complicado de ejecutar; una obra muy sufrida. Las exigencias que nos pusimos sobre nosotros mismos nos dejaron como conclusión que había que lanzar un tercer disco. Una obra que recogiese la evolución del grupo durante estos años, que plasmase lo que los otros dos anteriores habían querido ser. En este sentido sabíamos que queríamos hacerlo de una manera muy particular. Con mucho tiempo e incluso pasando por la experiencia de una producción como la de Carrícola. Una creación aislada, en el sentido de encerrarnos en un pueblo donde había muy pocas distracciones. En una casa rural, todo el grupo en convivencia, con el estudio montado, e intentando generar un ambiente inspirador. Fue una experiencia muy positiva, y este hecho se ha plasmado en el disco.


Quizás ahora mismo no somos plenamente conscientes, pero dentro de unos años empezaremos a ver cosas que diremos: esto fue Carrícola, salió de allí, ¡de estar tantas horas! Fue una semana en la que nos levantábamos a las 8, nos preparábamos un café con leche y nos poníamos con el ordenador para trabajar las ideas que la noche anterior -a las 2 de la mañana- aún estábamos estudiando. Fue muy productivo y positivo.


¿Por qué las letras son esta vez más abiertas a la interpretación y no tan explícitas con relación a su mensaje?


Porque me lo pedía un poco el cuerpo. Anteriormente intentaba dar las cosas más masticadas pensando un poco en el tipo de público que tenemos y en el tipo de temáticas que les interesaban. Estaba más sometido a la expectativa que hay puesta sobre mis letras. En este disco quería huir un poco de eso, funcionar de una manera más intuitiva y más libre. Dejando significados más abiertos. También hay varias composiciones que yo empecé a escribir de una manera muy autómata, en el sentido de: vomita y lo que salga; ya después lo irás modificando. Y después, cuando llegaba este momento de edición pensaba: me apetece dejarlo así. No importa que no se entienda del todo. Me gusta jugar con estos significados abiertos sin pensar mucho en el hecho de si el público lo entenderá más o menos.


Obviamente, nos encontramos en un contexto de pandemia. ¿Qué ha provocado este hecho, por ejemplo, en la organización de la gira de presentación del disco?


Nos está afectando. Mañana tenemos el primer concierto y estamos realizando muchas gestiones en forma de justificantes. Cambiamos de comunidad autónoma, vamos a trabajar, volvemos a casa después del toque de queda... eso afecta mucho. Sobre todo, en relación a la logística y en el ámbito jurídico. También hay una incidencia sobre la vertiente artística.


Mañana vamos a hacer un concierto para un público que estará sentado y con la mascarilla puesta. Ya veremos cómo vivimos este escenario y qué sensaciones nos deja, no será fácil. De todos modos, hemos asumido que es lo que hay y que está todo el mundo adaptándose a unas circunstancias tan excepcionales. Nosotros también debemos hacerlo.


¿Depende de vosotros realizar más conciertos? ¿Veis factible ampliar la gira de este verano más allá de los conciertos que ya se han anunciado?


Sí, seguro. Lo que pasa es que las cosa van más lentas. Antes de la pandemia, un año antes ya sabías las fechas que tenías. Ahora los ayuntamientos, por ejemplo, o los promotores, no tienen claro que se puedan llevar a cabo según qué actividades. No saben si se podrán ejecutar. Ahora mismo en el pueblo donde vivo no saben cuando se celebrarán las fiestas. Tampoco si serán a finales de septiembre o si podremos hacer conciertos. Entonces, se genera un goteo de fechas que van surgiendo, con mucho miedo por parte de quien lo organiza porque no sabe cuál será el escenario. Todo se gestiona de una manera diferente a como era antes. Ahora se trabaja con tres meses y con el factor de riesgo que casi una semana antes de un evento, puede que caiga. Ahora mismo vengo de estar con mi hermano que mañana tenía un concierto en Guadalajara. Les acaban de suspender el acto. Guadalajara ha cambiado de fase por incidencia del Covid. Las cosas son así.


Hablando de temas en concreto, en la canción "Sereno", habéis contado con la participación del rapero Zatu. ¿Qué ha significado para vosotros colaborar con un grupo que admiráis?


Ha sido una de las cosas más bonitas que nos ha pasado en el proyecto. Al menos para mí, un motivo de orgullo. Se trata de un grupo que, a mí, si hace diez años me dicen que estaría haciendo una colaboración con SFDK, no me lo hubiera creído. Es algo muy bonito; compartir estudio y días de grabación con gente que tiene tanta experiencia y sobre todo que vive la música de una manera tan auténtica... que sigan haciendo la música como cuando comenzaban: Yendo al local, disfrutando y con una actitud tan buena. Una experiencia inolvidable.



El último tema se llama “Cançó Póstuma”. ¿Es una declaración de intenciones o tenemos Zoo para rato? "En guerra hem viscut, i en pau marxarem...” (En guerra hemos vivido, y en paz marcharemos...)

Es una canción que es como una terapia. Hace referencia a un ciclo, más allá de cerrar un proyecto, que no es el caso. A partir de ahora quiero disfrutar de Zoo de una manera muy diferente a como lo he vivido anteriormente. En siete años yo me he dedicado en cuerpo y alma a esto y sinceramente ha habido muchas cosas que he dejado de disfrutar por todo el trabajo que implicaba sacar este proyecto adelante. Y sí sé que a partir de ahora me gustaría empezar a vivirlo desde la tranquilidad, desde una situación donde pienso que hemos llegado a donde yo quería.


Artísticamente, no hablo de repercusión ni de cifras, sino de que el disco es el que yo quería hacer. Ahora ya lo tengo, y no me importa pensar en si el próximo tendrá 12 canciones o será un EP con 4… o si tendrá un cambio de estilo grande. Ya no tengo este pensamiento, ni este objetivo. Por otra parte, sí que tenemos futuro como banda y yo creo que en tres o cuatro años decidiremos si hacemos otro mix y de qué manera lo hacemos.


Uno de los temas que más llaman la atención es "La del futbol". Aquí se suman tres ejes: monarquía, capitalismo y fútbol. ¿Qué habéis querido transmitir con esta canción?

Básicamente es eso, el tema del fútbol como un elemento alienante. También queríamos incidir en el hecho de que nos distrae de cosas tan obvias y tan descaradas como toda la corrupción de la monarquía borbónica. Jugar un poco con ello desde una óptica irónica y desenfadada.


Siguiendo con el tema del fútbol, ¿Crees que los futbolistas, por su posición social, deberían implicarse más políticamente?

Estaría bien, pero lo veo improbable, sinceramente. Básicamente por la que sería la tendencia mayoritaria dentro del contexto futbolístico existente. Dejando de lado algunas excepciones, creo que es un tejido sociológico muy poco propenso a la formación crítica.


Todos tenemos en mente el caso concreto de Gerard Piqué y su linchamiento mediático...

Me pareció una parte más de toda la propaganda que se basa en criticar, sobre todo, lo que está relacionado con Cataluña y con sentirse catalán o con no sentirse español. Creo que, sin haber hecho ninguna declaración revolucionaria, sólo por el hecho de haber dicho que se siente catalán recibió muchas críticas. Va muy ligado con las simpatías. Es un hecho que no me gusta.


En cambio hay otros casos de utilización política de un club para vehicular ideologías. En el tema "El cap per avall" lo deja bien claro: "Alça la mà dreta l'afició a la curva nord" ¿Cuál es la relación entre los clubes valencianos y la ultraderecha?

Creo que, en el caso del Valencia, durante muchos años, ha existido una permisividad con un sector de la grada muy vinculado con la extrema derecha valenciana, con la extrema derecha más criminal. Sí que creo que ha habido una cierta permisividad desde el club. En el Levante, que es mi equipo, también ha habido presencia de la extrema derecha en las gradas, ahora parece que no, pero están ahí. Mucho más camuflados. Creo que la relación entre ultraderecha y fútbol valenciano ha existido, al igual que ha pasado a muchos otros clubes.


Eres seguidor del Levante, como has comentado. ¿Qué hace que te identifiques con este club y no con otro?

Yo me he identificado con el club por una cuestión de simpatía. Cuando me fui a estudiar a la universidad de Valencia vivía en el barrio que está junto al campo del Levante. Yo siempre he sentido muy poca estima por el Valencia, porque de "pequeño" era madridista, debo reconocerlo. Y aquí, en la comarca donde vivo, es una zona muy valencianista y muy antimadridista. Por reacción, cuando me marché a estudiar a Valencia -hace ya 21 años- entré en contacto con el Levante, y me gustó. Lo vi un club muy vinculado con los pueblos marítimos de Valencia y los tejidos más obreros. Más del pueblo, conectados con la tradición.


Empecé a ir al campo y sentí algo por allí dentro. Una sensación de estima que va apoderándose de ti y que aún siento. Soy peñista. Por mi forma de ser soy una persona que nunca iría a a pelearme por los colores de una camiseta. Me gusta mucho el deporte y lo he practicado siempre, he jugado toda la vida y me encanta ir a los partidos, visitar el campo y entrar en contacto con el ambiente. Pero sinceramente, tampoco odio a ningún otro equipo ni voy al campo a insultar a nadie.


¿Acostumbráis a seguir los partidos cuando estáis de gira?

Pues no, porque es complicado hacerlo. Si vamos a cenar a un bar y están poniendo el fútbol lo vemos, pero no condicionamos nada de la gira en un partido de fútbol, nunca. Somos mucha gente y no a todos nos gusta el fútbol. Si podemos verlo lo hacemos, pero no nos matamos por ello.


¿Tienes simpatía por alguna otra entidad?

El Celta es un equipo que siempre me ha despertado muchas simpatías, especialmente desde la época de Víctor Fernández. Cuando jugaban Mazinho, Makelele, o Revivo, construyeron un gran equipo. También tengo simpatía por el Rayo Vallecano, por todos los amigos que tengo en Vallecas y por lo que representa. Y también me gusta el CAP Ciudad de Murcia, club de accionariado popular que quizá es el equipo más ejemplar de España en lo se refiere a la lucha contra el fútbol moderno. Es el equipo de referencia del fútbol popular: autogestionado y de verdad.


¿Existe algún jugador que hayas idolatrado o que te haya gustado por su calidad?

Me gustaba mucho Redondo cuando era pequeño. Riquelme también. Me gustan los jugadores de medio campo, los que tienen la pelota muy ligada al pie y que ralentizan el juego. Yo era un poco así cuando jugaba. Me sentía muy identificado con este tipo de jugadores.


En relación a un tema de actualidad, ¿Qué opinión tienes sobre el caso Diakhaby y los insultos racistas?

Es un hecho bastante preocupante, sobre todo después de lo que pasó con Zozulya dos años atrás en el campo del Rayo... Es sencillo imaginar lo que debió pasar cuando los jugadores entraron en los vestuarios... algún teléfono se descolgaría y se daría la orden de volver al campo.


En la canción Omertà hacéis referencia al 1 de octubre. ¿Qué pensaste cuando viste que en el Camp Nou se jugaba un partido mientras en las calles adyacentes todo era caos?

Por lo que recuerdo, hubo un amago de no jugar, y por las presiones al final se disputó el partido. Yo estaba en Valencia y tocaban los Manel en Gandía. Ellos suspendieron el concierto. Creo que se perdió una gran oportunidad para visibilizar algo tan grave como lo que estaba pasando. Una entidad como el Barça, que tenía la oportunidad de mostrar al mundo lo que estaba pasando aquí, lo desaprovechó.