"GUARDIOLA SUBLIMÓ LA IDEA DEL BARÇA, QUEREMOS REPETIR ESTA HISTORIA CON XAVI"










Antoni Bassas Onieva (Barcelona, 1961) ya no se anda con rodeos, siente que tiene otra historia que contar. El hombre que despertó Catalunya ininterrumpidamente durante 14 años desde la esquina de Diagonal con la calle Beethoven y se fue a las Américas es ahora alguien a quien se pueden confiar las llaves del Barça. Y eso lo sabe bien Víctor Font, que ha encontrado en él una especie de oráculo en su camino hacia la presidencia del F.C.Barcelona.







La primera pregunta es obligada: ¿Cómo se define a sí mismo Antoni Bassas?


Soy barcelonista, periodista, catalán y padre de familia. No necesariamente por este orden.


¿En qué momento decide dar el paso e integrarse dentro de una candidatura como la de Víctor Font; abandonando así su día a día periodístico y posicionándose públicamente a favor de un candidato a la presidencia del Barça?


Yo tengo una noción de la vida un poco particular, seguro que mucha gente lo entenderá: la vida es muy corta y trenes hay relativamente pocos. Hay que aprovecharlos y hay que vivir la vida. Si miro hacia atrás, sé que toda la vida he trabajado como periodista, pero haciendo cosas muy diferentes: He hecho información deportiva, entretenimiento en la televisión, un TalkShow histórico como por ejemplo el del centenario del Barça, un magacín matinal en la radio más escuchada de este país a lo largo de catorce años… fui también corresponsal en Estados Unidos. He hecho muchas cosas, cumpliré sesenta este año. ¿Lo hemos hecho todo en la vida o aún podemos hacer más cosas? Un poco impulsado por este deseo de querer seguir aprendiendo y de sumar experiencias -y sobre todo de aportar experiencia- es el motivo por el que di este paso.


Seguramente muchos de los que nos están siguiendo en Cataluña lo saben, pero para aquellos que no, el Barça ha formado parte de toda mi vida. Primero como niño al que su padre lo hizo socio cuando era pequeño. Ahora como padre de dos socios -un socio una socia para ser exactos-. Y -por medio- se suman muchos años de transmisiones deportivas. He seguido al Barça por España y por Europa entre 1981 y 1995. Escribí un libro a propósito de esta vivencia. Cofundé también la peña barcelonista de Washington, hice el programa del centenario en TV3 como he mencionado...Cuando un amigo: A, honesto y B, capaz, te propone un reto de estas características lo normales que le digas que sí.


De hecho, con Víctor Font tiene un vínculo personal…


Su madre veraneaba en el mismo pueblo que yo y a través de ella conocí a Víctor. Y cuando dos no se conocen suelen abordar dos temas: el tiempo y el fútbol. Una vez aguantamos el tema meteorológico, enseguida nos dimos cuenta que ambos éramos muy culers. Ya en 2010 le propuse que entrara como accionista del ‘Diari ARA’ y me dijo que si. Desde entonces hemos tenido muy buena relación y es en 2015 cuando me habla del proyecto que tiene para el Barça. A la reflexión que yo llego y lo que, si se me permite, les digo a los socios es que se puede confiar en un presidente como Víctor Font. Una de las cosas que nos estamos dando cuenta en estas elecciones es que el factor notoriedad pesa mucho. Nos enfrentamos a un candidato como Laporta: conocido por todos y que además ha dejado un perfume. Para algunos negativo pero para la mayoría positivo, sobre todo desde el punto de vista deportivo.


Yo creo que lo mejor que le puedo decir al aficionado es que compare proyectos, que no se deje llevar por las percepciones, que entienda que el Barça está en un momento crucial de su historia y que es muy importante saber qué dicen los candidatos que van a hacer. Debemos mirar al futuro y en ese sentido estoy muy tranquilo. Víctor Font se mueve muy bien en el ámbito internacional y que se mueve como pez en el agua entre futbolistas y altas esferas. Y eso es algo que hay que tener en cuenta.






¿Echa de menos todo lo que ha dejado atrás? Cuando usted deja “El Matí de Catalunya Radio en 2008,” no piensa: vuelvo otra vez al Barça, a pie de campo, a repetir nuevamente lo que hice en el pasado.


Es una etapa finalizada. Nunca sabes cuál será el próximo paso, pero cada vez tengo más claro que hay etapas para todo en la vida. Que hay un tiempo para cada cosa. De hecho, el fin de una etapa fue el principio de otra realmente fascinante. De golpe y porrazo estaba en la Casa Blanca en una rueda de prensa del presidente de Estados Unidos con el presidente de China. ¿Sabes qué pasa? Que 14 años de ‘El Matí de Catalunya Ràdio’ dejan una marca personal muy dura… Estuve de los 33 a los 47 años, es toda una vida.


En relación al hecho de posicionarse públicamente a favor de una candidatura, cree que puede haber gente que diga: “Este movimiento le resta credibilidad”. No, yo creo que lo que me restaría credibilidad es que apoyase a una candidatura sin decirlo. Eso sería mucho más grave y es frecuente: en la política, el fútbol... siempre hay gente que se viste aparentemente con la camiseta de la neutralidad, pero luego no la ejerce. No, yo he dado un paso y, evidentemente, si Víctor gana las elecciones yo dejaré de ejercer como periodista. No entiendo en que me podría restar esto credibilidad.


Ha pasado de ejercer como periodista a integrarse dentro del mundo corporativo. ¿Es la primera vez que lo hace? ¿Qué cree que puede aportar al proyecto de Víctor Font y qué cree puede cambiar en usted después de 40 años en el sector de la información?


Sí. Bueno, empecé en la radio a los dieciséis. A los 18, me inicié profesionalmente. En septiembre se cumplirán 40 años del primer partido de fútbol al que me enviaron: un partido de Tercera: un Gramenet-Reus un domingo por la mañana. Septiembre de 1980. Así que sí, bueno, por ahí andamos. Espero poder aportar sentido de club, sentido común y sentido del humor.







El mundo del periodismo ha cambiado muchísimo. Usted, por ejemplo, entrevistó a Maradona. ¿Por qué ha cambiado tanto el escenario y la relación entre los clubes, los jugadores y el periodismo? ¿Qué opinión tiene al respecto?


En primer lugar, ha cambiado porque ahora hay muchos más medios. En segundo lugar, el escenario se ha modificado porque se ha hecho mucho más evidente el negocio de los medios. Y también el negocio del fútbol con los medios. Es decir, antes la noción de que un futbolista cuando acababa un partido no pudiera ser entrevistado por todo el mundo, era inconcebible. Hoy en cambio hay algo que se llama derechos de televisión. Lo que ha cambiado es básicamente esto. Es la dimensión mediática del fútbol, también que ha apartado al futbolista de los medios. Todo se ha bunquerizado y esto provoca que la información se base en las suposiciones más que en las realidades. Hemos asistido a un cambio tecnológico, económico, pero también profesional. A veces las propiedades de los medios han tenido que defender al mismo tiempo el negocio y el oficio. Eso no siempre sale bien. Es un equilibrio muy difícil.


El estado al que hemos llegado hoy en día, en que perfectamente, un club puede negar una entrevista, o un medio puede tener una sola entrevista en todo el año. ​¿De quién es más culpa, de los periodistas que tal vez han hecho una mala praxis del 2000 adelante o es más culpa de los clubes y de su dimensión que todo lo ha forzado?


No estoy muy interesado en establecer culpabilidades por qué seguramente estén repartidas. Pero lo que sí afirmo es en que este hecho nos perjudica a todos. Yo creo que, primero, perjudica a los futbolistas, ya que desde el punto de vista personal a veces es difícil entenderlos. También perjudica a los clubes, ya que es a través de los medios donde los aficionados establecen relaciones con los jugadores y con los clubes mismos. Si se rompen esos puentes que nos pueden proveer de proximidad entre los clubes y los aficionados salimos perdiendo todos. Haciendo campaña, una de las cosas que más te dicen los seguidores es que notan que los jugadores están muy lejos de ellos. Y aquí no intervienen los medios. No quiero rehuir del todo tu pregunta: los medios también tenemos nuestras responsabilidades.


A veces el oficio no se hace respetar y aquí es donde ha entrado el negocio y nos ha sustituido. De otro modo es cierto que hay una dinámica tecnológica que no podemos cambiar. Ahora, todos somos emisores, y todos podemos emitir un mensaje; no hay que ser periodista. Que todos seamos emisores no quiere decir que todos seamos periodistas, no es lo mismo. Todos somos emisores: también los futbolistas y los clubes. Esa es una realidad a la que nosotros como periodistas también tenemos que hacer frente.


Yo, como hace muchos años que me dedico a esto, siempre he afirmado algo y lo reitero ahora: me molesta que los espectadores puedan percibir en nosotros, los periodistas, la sensación de que siempre nos estamos quejando y estamos transfiriendo nuestros problemas a la gente. Yo soy más partidario de que los periodistas debemos resolver nuestros problemas, y eso a veces comienza ejerciendo la autocrítica allí donde hemos fallado. No estoy tan interesado en las culpabilidades como sí en las soluciones. En este punto no soy tan optimista ya que el peso del dinero y la tecnología a veces nos ha desplazado por nuestra mala cabeza o por la incapacidad de imponer o de hacernos respetar como oficio del que todo el mundo se pueda sentir beneficiado.


¿Sería partidario, por ejemplo -y siempre dentro del mundo de la imaginación- de implantar una cláusula en los contratos de los jugadores para solucionar la relación con los medios? ¿Intentando así que los jugadores no hablen tanto con sus propios medios y se abran a interactuar con un abanico más amplio de canales comunicativos?


Bueno, yo creo que esto no se puede resolver en una sola tarde ni en los primeros tres meses de gobierno. A veces, un contrato es una manera de vincularse y de empezar a hacer las cosas, pero al lado de estos documentos también encontramos la autoridad moral. ¿Qué hace el club? ¿Cómo se comporta él con los medios? Yo creo que lo que hace falta es liderazgo, que alguien con ascendencia pueda hacer entender a los profesionales que buena parte de su contrato tiene que ver también con su relación con los aficionados o con los medios. Me acuerdo de una visita que le hice a Pep Guardiola en Múnich. Él me decía, que -no recuerdo la frecuencia con la que se hacía- cada uno o dos meses había entrenamientos abiertos por contrato publicitario. La relación contractual estipulaba que al final del entrenamiento las personas que habían conseguido asistir por sorteo -y que eran aficionados del Bayern- podían hacerse una foto con los jugadores y conseguir un autógrafo. ¿Esto era posible sólo con la voluntad del club? Sí, pero también a través de un contrato publicitario con una marca determinada. Yo creo que abrir también el campo a los patrocinadores, con los periodistas, puede acercar también el club a los aficionados.


A mí me preocupa mucho -y esta pandemia lo está sublimando de una manera dramática- ver el fútbol sin aficionados. Ya sabemos que pueden jugar sin nosotros, ¿no? Pero estaremos de acuerdo en que no es lo mismo. Yo creo que no es lo mismo ni para los mismos futbolistas. Un partido sin público parece mejor -o peor-, y probablemente no lo sea. A mí me gustaría pensar que la ausencia de público durante la pandemia nos ha hecho entender que la gente no puede ser sustituida ni por un croma en la grada ni por grabaciones. El futbol es pasión y la pasión la ponen los aficionados.



Volviendo otra vez a su carrera como periodista, hablamos de su entrevista a Maradona. En este número publicamos un reportaje sobre su figura. ¿Qué recuerda de la entrevista que le realizó?


En ese momento Maradona ya era un mito. Estamos hablando del año 1999, creo recordar. Estamos ante un Maradona retirado, que había empezado a tener problemas graves de adicción y que parecía haber superado. El jugador había sido ya campeón del mundo muchos años antes y lo que recuerdo es aquella relación difícil que tuvo con Barcelona. Una ciudad que le gustaba horrores, pero que no terminó de disfrutar. De la que se fue cuando tenía una casa que le gustaba mucho, pero que se vendió pensando que no debería haberlo hecho. Le recuerdo con mucha ilusión cuando se reencontró con Schuster. Tenía ganas de firmar las paces con su pasado. Era muy curioso, ya que por una parte seguía siendo aquel chaval de Villa Florito que se expresaba con candor y con ingenuidad, pero por el otro ya era muy consciente de que había ciertas cosas que le iban a complicar la vida.


Recuerdo aquella entrevista con mucho cariño, ya que yo había entrevistado a Maradona cuando era jugador del Barça, ya que en ese momento yo cubría los entrenamientos del equipo. Trabajaba en Radio Barcelona y hacía el turno de tarde, y coincidió con el hecho de que Menotti trasladó los entrenamientos a dicha franja horaria. Fui a todos y era una época en la que los jugadores -incluso Maradona- eran mucho más accesibles. Era relativamente fácil charlar con él antes o después de los entrenamientos. Cuando aparecía en la sala de prensa y teníamos alguna conversación era emocionante. Teníamos ante nosotros a un chico que aún no era campeón del mundo y que no había hecho los milagros de San Genaro en Nápoles. Le recuerdo con mucho afecto, posiblemente también porque me recuerda a mi juventud.






Maradona, uno de esos futbolistas precursores del denominado entorno…


Maradona cuando llegó a Barcelona ya era una marca, tenía patrocinadores y eso obligó a que hubiera una oficina de atención al jugador. Yo recuerdo que Reixach me decía: ‘No te lo vas a creer, pero yo había negociado mis propios contratos. Lo íbamos hablando con el presidente y a veces venía mi padre para echarme una mano’. Aquél mundo, precisamente, se terminó a principios de los ochenta cuando llegó Maradona y a la firma de los contratos tenían que asistir dos o tres abogados…


Y de mito argentino, a mito del Barça. Guardiola es, eminentemente, ídolo en el Camp Nou, pero no se le pudo retener. Cuando se fue de Barcelona comentó que se había vaciado, ¿por qué cree usted que no se vacía en Manchester?


Esta es la reflexión. ¿Por qué Guardiola no se vacía en Manchester? ¿Por qué si es catalán y es del Barça, lleva más años trabajando para la competencia que para el club que ama? Pues porque en Manchester le han construido las condiciones para que pueda trabajar a gusto. Ferran Soriano es el director general, Txiki Begiristain es el secretario técnico, Manel Estiarte es su ayudante técnico… le han dado las condiciones que le permiten trabajar a gusto. A parte, en el fútbol inglés la prensa tiene una importancia menor de la que tiene aquí y la política también. Allí, por ejemplo, nunca verás el alcalde de Manchester en el palco e incluso estaría mal visto que intentara ganar popularidad a base de ir al estadio.


Es decir, en Manchester le han dado a Guardiola unas condiciones óptimas para trabajar. Y eso es lo que hacemos en ‘Sí al futur’, imaginarnos que a Xavi Hernández no le puede pasar lo mismo. No podemos permitirnos que gente que conoce la Masía y el club se vayan al cabo del tiempo. Es la reflexión que debe hacer el Barça, y en ese sentido creo que la experiencia de Guardiola en el City es agridulce. A veces le envío mensajes y le digo: ‘Qué envidia como culé, que todo esto te pase en Inglaterra y no te pase en el Barça’.


Tenemos que parar y hacer una reflexión. Reflexión que nosotros hemos hecho con Xavi, que sería el director general y toda la estructura del fútbol del Can Barça pasaría por él. Y en el momento que él y la junta directiva considerasen oportunos, se haría cargo del primer equipo.


Otro que ya podemos empezar a catalogar de hito es Piqué. Aún que también es cierto que no es del agrado de todo el mundo. ¿Cree que es un futbolista que molesta?


Yo creo que no. Piqué es un tipo casi adorado por el barcelonismo porqué respira Barça. Un jugador catalán, de Barcelona, culé como el que más, que enseña la camiseta en el 2-6 en el Bernabéu, que enseña la manita en el 5-0, que habla con lágrimas en los ojos el día del referéndum en Cataluña, que en su día dijo que ‘los pitos en el Bernabéu son sinfonía en mis oídos’… yo creo que sólo puede molestar a alguien como sea del Barça.


Piqué ya ha explicado en numerosas ocasiones que le gustaría ser presidente del Barça. Sin embargo, de ganar las elecciones, antes iría Víctor Font… ¡Qué personalidades tan diferentes!


Bueno, yo he visto partidos con Víctor Font y te puedo asegurar que se comporta como cualquier aficionado. Yo creo que la gran diferencia no es el carácter, sino el proyecto. El del Víctor es un proyecto más coral, en el que más saben se encargan de las determinadas áreas más importantes del club.


¿Qué cree que diferencia a Víctor Font de sus antecesores en el cargo?


Al final, Víctor tiene un proyecto y no improvisa. Asimismo, tiene la capacidad de liderazgo y sobre todo la capacidad de haber pronosticado que nos acercábamos a la tormenta perfecta. Yo creo que con Víctor Font los barcelonistas vamos a sonreír.


De hecho, parte de este proyecto de Víctor Font está centrado en volver a capitalizar la Masía…


La columna vertebral de ese proyecto deportivo va a ser Xavi Hernández… ya está todo dicho. Vamos a hacer algo que se debería haber hecho con toda normalidad: contar con los jugadores de la Masía. Es dramático que el mismo club que llegó a dar un podio del Balón de Oro con Messi, Xavi e Iniesta, en los últimos años sólo haya incorporado en el primer equipo a Sergi Roberto. De 2009 a 2021. Esto no puede ser. Nosotros, en nuestro proyecto, contamos con Joan Vilà, uno de los padres de la Masía. Es uno de los profesores de lo que llamamos ADN Barça. Es algo obligatorio, a tener en cuenta, porqué al final creas marca Barça. El éxito de Guardiola en el banquillo es algo que sublima la idea del Barça, porqué lo vimos crecer como recogepelotas, como jugador y como entrenador. Queremos repetir esta historia con Xavi.


Y una curiosidad… ¿A quién pediría antes una foto: Messi, Neeskens o Jodie Foster?


Con Neeskens tengo todo un programa de televisión entero, que es mucho más que una foto. Con Jodie Foster sí que tengo una foto, que se la pedí en Los Ángeles en una tarde de los premios Óscar. Fui a una rueda de prensa de Penélope Cruz y, cuando esperábamos el taxi para irnos, me la encontré. Me acerqué, cosa que los periodistas no solemos hacer, y le pregunté que si podíamos hacernos una foto. Ella me dijo que sí, pero que era muy alto para aquello. Mi respuesta fue agacharme y se puso a reír… Y claro, en la foto salimos ambos muy sonrientes como si fuésemos amigos de toda la vida. Pero de una manera incomprensible no he ha llamado desde entonces… (ríe). Y con Messi no la tengo pero sí que me gustaría hacérmela. De hecho con él tengo un momento que creo que nunca he contado.


En 2009, el Barça jugó los cuartos de final de la Champions en Múnich y yo, que andaba por allí, me encontré a la directiva del Barça. Me invitaron a ir al entrenamiento y, una vez allí, vi como se escapaba una pelota de un rondo. ¿Cuál fue mi sorpresa? Que cuando me giré el mismísimo Messi me estaba pidiendo el balón. Y sí, le pasé una pelota a Messi en el Allianz Arena de Múnich.