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El movimiento antirracista surgido a raíz del asesinato de George Floyd llegaba también al fútbol. Jugadores y equipos, especialmente en Reino Unido, se volcaban y mostraban mensajes contra el racismo. Aunque nos suene a pasado, en el año 2020 todavía se produjeron varios episodios racistas de las aficiones a jugadores como Marega o Balotelli.






Este texto estaba finalizado a mediados de noviembre con la esperanza de que ningún episodio racista se volviera a producir en un terreno de juego. Pero no, corría el minuto 13 de partido cuando Sebastian Coltescu, árbitro asistente de Ovidiu Haţeganen el PSG-Istambul se refirió, presuntamente, al delantero Demba Ba como “el negro”.


Al escuchar esas palabras, Pierre Webo, asistente de Okan Buruk e histórico jugador de la liga española, se levantó de su asiento recriminando al cuarto árbitro sus palabras. Rápidamente, jugadores de ambos equipos, con Neymar y Mbappé a la cabeza en el lado parisino, se negaron a continuar con el partido. De esta manera, la UEFA se vio obligada a reanudar el encuentro al día siguiente con un trío arbitral totalmente distinto.


Ante esta situación, el partido se reanudó al día siguiente con la designación de un trío arbitral totalmente distinto formado por Danny Makkelie (Países Bajos), Mario Diks (Países Bajos) y Marcin Boniek (Polonia). En su reanudación, con la primera plaza en juego (tras la victoria del Leipzig), el club entrenado por Tuchel veció 5-1 con una exhibición de Neymar.